Respirar para Sanar

respirar respiración consciente

Aunque dicho de forma escueta y directa, utilizado solo 3 palabras, detrás del título de nuestro artículo de esta semana se esconde una verdad muy poderosa. Quizás, mucho más de lo que te imaginas. 

La respiración en sí es un proceso inconsciente, involuntario y automático, y la llevamos a cabo una media de 21.000 veces al día (…pocas no son). Puesto que por cada minuto  intercambiamos con el medio entre cinco y seis litros de aire (mediante inspiración y espiración), el proceso supone un total de entre 7.200 y 8.600 litros al día.

Esto que a simple vista ya parece sorprendente, que oxigena todo nuestro cuerpo, que libera toxinas y que, en definitiva, nos permite vivir, además se puede utilizar en el beneficio y mejora de la salud física, mental y emocional

Dicho de otra manera, bien enfocada, observada, regulada y consciente, tienes 21.000 oportunidades al día de utilizar esta herramienta de la que apenas eres consciente en tu beneficio. Menudo chollo…

Sí, sí, obviamente, están las horas de sueño…y si dejas 8 horas de merecido reposo en las que no podrás “observar el proceso” (eso si no eres insomne), esto deja unas 14.000 “oportunidades disponibles”. Así que, seguramente, puedes aprovechar alguna :).

La respiración que hacemos a lo largo del día suele venir definida por inspiraciones y espiraciones cortas y localizadas en la parte superior o media-superior de los pulmones. Es decir, no solemos utilizar toda la capacidad pulmonar disponible para respirar (lo cual, aunque así sea, es una pena). La respiración completa, supone llenar los pulmones por completo, incorporando respiración abdominal, costal y clavicular. Aquellas personas que practican yoga o meditación, la conocen. A veces, se simplifica como “respiración diafragmática o abdominal”, poniendo el foco en la parte media-inferior de los pulmones, pues es la que no solemos activar de forma habitual. Podéis encontrar artículos, vídeos e información muy completa sobre este aspecto en internet, por lo que no me dedicaré a describir el proceso, pero basta decir que esta respiración trae aparejada todo un lote de beneficios para tu organismo que no vas a encontrar en tu farmacia en una sola dosis de algún medicamento (aunque si preguntas, seguro que te llevas un buen kit de ellos para casa, pero en realidad, no los necesitas). 

La respiración completa manda un mensaje de relajación y calma al sistema nervioso parasimpático (el sistema nervioso autónomo, que controla las funciones y actos involuntarios). Le está diciendo “tranquilo, todo está bien”, lo que este sistema traduce en una respuesta a nivel de todo el cuerpo. Se reduce la presión arterial, bajan las pulsaciones, mejora la oxigenación celular ayudando al metabolismo de nuestro cuerpo a transformar los alimentos en energía, mejora la eliminación de toxinas, favorece el proceso digestivo, y un largo etc.

Aparte de los evidentes beneficios fisiológicos, la respiración completa reduce el estrés y la ansiedad, mejora el sueño y clarifica la mente. Asimismo, es un catalizador del estado emocional. En un momento de intensidad emocional, o tras uno de ellos, realizar la respiración completa de forma consciente y observada, ancla el cuerpo en el momento presente y ayuda a la gestión e integración de las emociones. 

Es por ello que si además de hacer una respiración completa, ponemos atención y observamos, estamos haciendo una respiración consciente. Observar la propia respiración, haciendo un ejercicio de consciencia de la circulación del aire por el organismo, es una técnica al alcance de todos. Hacerlo en un espacio con un mínimo de calma permite que la práctica sea más fácil y profunda. Pero incluso en una situación donde haya estrés o tensión, o donde tengamos que estar concentrados para resolver cualquier asunto, respirar conscientemente es una posibilidad y por ello es tan útil. El mindfulness, es una herramienta muy útil y eficaz para la gestión emocional y del estrés que será objeto de artículos que compartiremos con vosotros en un futuro y que en asTara utilizamos de forma habitual.

La respiración además es la mejor vía de conexión con el cuerpo, lo que llamamos “consciencia corporal”. Estar en contacto con el cuerpo es fundamental para entender qué nos está diciendo, en qué estado se encuentra, qué necesita (y que no). Todas las disciplinas orientales como el yoga, el tai chi o el qi gong, técnicas que ayudan a alcanzar un equilibrio cuerpo-mente-emociones, hacen hincapié en lo importante de tomar consciencia de nuestro cuerpo y de nuestra energía vital como medio para cultivar la salud pero también para entendernos.

Desarrollar este tipo de disciplinas, o al menos, extraer de ellas aprendizajes tan poderosos como la respiración consciente, es la antesala del bienestar y un paso muy importante para desarrollar un buen estado de salud.

La consciencia corporal nos ayuda a ponernos en contacto con nuestro cuerpo y a percibir más claramente su componente energético. Somos energía. El cuerpo es energía que percibimos a través de nuestros sentidos, pero pocas veces entramos en “contacto íntimo” con ella. Este campo de energía puede ser percibido mediante un proceso de consciencia corporal que comienza en la respiración consciente. Las emociones, los pensamientos, también son energía. Esto está demostrado científicamente, habiéndose medido los patrones eléctricos que genera el cerebro a raíz de una emoción o en un proceso deductivo.

Y puesto que somos energía, estar en contacto con ella de forma consciente nos ayuda a entendernos, a conectarnos con nuestro interior y a alinearnos con aquello que nuestro cuerpo nos está transmitiendo. Eckhart Tolle es el autor de “El poder del ahora”, entre otros títulos. Os animo a leer algo de lo que escribe y que circula ampliamente por la red. Cuando habla de la energía del cuerpo habla del “campo de energía interior” y cómo el estar en contacto con él nos permite conectar profundamente con nuestro estado emocional y físico (entraremos en profundidad en un futuro artículo) y en definitiva, con nosotr@ mism@s.

En resumen, la respiración es una puerta a la mejora del bienestar integral y de la salud en su conjunto, pues no sólo nos renueva fisiológicamente y nos ayuda gestionar el estrés y las emociones, sino que también es el inicio de un proceso que nos lleva a conectar con nuestro cuerpo y a conocernos y entendernos mejor.

En asTara utilizamos la respiración consciente en nuestras actividades y cursos de mindfulness y de consciencia corporal y yoga, que podéis encontrar en www.astara.es.

Dado lo beneficioso de conocer esta técnica y poder practicarla, a todas las personas que estáis suscritas a nuestra newsletter y a todas las personas que lo hagan, os hemos preparado un pequeño regalo en forma de “Guía práctica de Respiración Consciente”. Es muy sencilla y simplemente consta de 5 pasos a seguir para poder comenzar a practicarla. Si ya sois subscriptores de nuestra Newsletter la recibiréis en nuestro próximo envío. En caso contrario suscríbete y te enviaremos un enlace para descargarla.

Un saludo y que respiréis bien!

2 thoughts on “Respirar para Sanar”

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